Hace quince días vimos obras de los dos artistas que crearon la escuela Kanō: Kanō Masanobu
y su hijo Kanō Motonobu. Hoy seguiremos viendo pinturas de esa estirpe familiar cuya época de esplendor comenzó en el corto pero brillante periodo Momoyama
(1573-1603). En aquel artículo comenté de pasada que, en los años momoyama,
la escuela Kanō se caracterizó por un tipo de pintura muy acorde con el
espíritu de esa época.
La
cultura del periodo Momoyama se distanciaba de forma clara de la ascética y
concentrada atmósfera de la precedente época Muromachi. Los grandes señores
feudales, cuyo gusto rozaba lo extravagante, se decantaban por la gran escala y
luminosidad de las pinturas, esto último conseguido con el empleo de fondos de
pan de oro. Se suele decir que esa preferencia por los dorados se debía a la necesidad de compensar la escasa iluminación de los interiores en las residencias japonesas.
Esa
misma razón se aduce cuando se habla de los espléndidos kimono empleados por los
actores protagonistas en el teatro nō, porque las funciones duraban
varias horas y siempre se acababa iluminando el escenario con la tenue luz de
las antorchas.
Más información sobre el teatro nō
El 24 de marzo de 2015 publiqué en este blog la entrada que iniciaba la serie de 12 artículos dedicados al teatro nō. En ella, además de comentarios sobre ese género escénico, se incluye la traducción acompañada de videoclips de la obra titulada Kantan.
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Biombo derecho.
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| Biombo izquierdo. |
Pie de las dos fotos anteriores: Artista desconocido de la escuela Kanō: Flores y pájaros de las cuatro estaciones, tinta, color y pan de oro sobre papel, 106,7x360,7 cm cada biombo, periodo Momoyama, final s. XVI. Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Foto: web del museo.